miércoles 9 de septiembre de 2009

La Pasión de Cristo

Sorprende que en la imaginería cristiana el dolor y la truculencia, lo sanguinolento, superen con creces a la esperanza. Esta afirmación es verdadera sólo en parte. La fe cristiana está más en la Resurrección que en la muerte, desde luego. Lo que celebramos es la resurrección de Cristo. Claro. Sin embargo si nos fijamos en el espacio que ocupan el dolor frente a la esperanza, es relativamente menor el de la segunda. Es más, el ser cristiano da por hecho que hay que pasar por la Cruz antes de la Gloria...nada hedonista, desde luego.
Todo esto, que nada de teológico quiere tener, viene a que la figura del crucificado es mucho más abundante que la del resucitado. Puede deberse, claro, a un simple hecho físico: ¿cómo narrar un hecho tan milagroso, que ni siquiera los Evangelios lo narran con detalle, como la resurrección de un hombre crucificado? Es mucho más sencillo centrarse en algo como las llagas, la sangre, el miedo, pero en definitiva todo esto es lo visible y lo físico.
Así pues, me atrevería a afirmar que la figura del crucificado (y no la del resucitado) es la que domina necesariamente toda la imagienería cristiana. Pero, sobre todo, porque es más fácil de mostrar.
Y así, la poesía, en la que pronto comenzaré a sumergirme, tiene más poemas al dolor de la crucifixión y de lo que lo rodea que a la esperanza de lo que viene después de ésta. Igual que en las iglesias dominan los crucificados frente a los resucitados, el dolor frente a la esperanza, en poesía sucede lo mismo. E iremos viendo, iré descubriendo, qué duda cabe, que parece recrearse en ese dolor, en esa visión, como si en vez de querer dotar de esperanza al ser humano quieran dar temor.
Y es que hay, sinceramente, mucha más poesía del crucificado que del resucitado. O hay más poemas de la Pasión, de lo físico, del temor, de la sangre, que de la esperanza.
No sé si para mí, que quiero estudiar la figura del crucificado en la lírica española barroca, es bueno o malo, lo que sí sé es que es un campo por descubrir.

sábado 27 de junio de 2009

1605

Es indudable que la primera década del XVII (1600-1610) es una de las más frutíferas de la literatura española.
Pero dentro de esa última, el año de 1605 parece como un año genial. Aparece el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán completo, la primera parte de El Quijote de Cervantes, La Pícara Justina de López de Úbeda y la Primera parte de Flores de poetas ilustres de España de Pedro de Espinosa.
Este último es la muestra de muchos detalles: los 200 poetas que en ella aparecen antologados (algunos sólo con un poema) son la muestrea de que en España desde finales del XVI y principios del XVII la cultura está en plena ebullición y que hay un número considerable de poetas en activo. Poetas que, además, mezclan a la perfección el antiguo estilo castellano con el italianista que triunfó desde Garcilaso. Probablemente no están todos los que fueron y quizá no fueron todos los que son. Pero lo que no se puede dudar es que si alguien debe estudiar poesía del XVII y buscar autores, debería echar un ojo, aunque sólo fuera uno, a este libro y ver a quién contiene.
Esto porque normalmente la nómina del Barroco se nos termina en Quevedo, Cervantes, Góngora, Lope y dos o tres más. Pero exisitieron más, una buena nómina de autores que merecen la pena.
Por otra parte el ejercicio antologador de Pedro de Espinosa es fundamental. Es uno de los primeros que se conoce, aunque ya el Cancionero General (1511) parecía buscar algo parecido, y es de los pocos que abarca semejante número de autores. Además, el número de poemas que incluye por cada autor indica ya algo de la importancia y, de ahí, en muchos casos similar a la que le tenemos hoy en día.
Apenas sí tiene poesía religiosa que es la que estudiaré en mi tesis, pero este libro es fundamental en mi estudio por el hecho de darme una lista de autores que puedo ir leyendo por separado para entresacar las posibles poesías religiosas que tengan. De hecho para lo que más se usa y se ha usado este libro es para recuperar, encontrar, buscar, autores y, posteriormente, buscarlos por separado.
Desde luego, ahora que ya lo tengo en mis manos, trataré de que sea uno de los cimientos de este edificio que será mi tesis.

viernes 26 de junio de 2009

Los inicios

Este blog sólo nace con el objeto de ir descubriendo y compartiendo los pasos que de a lo largo de la preparación de mi tesis.
No sé qué vigencia tendrá, me importa poco. Pero sé que será mucho más literario que el otro, de hecho mi objetivo es que aquí sólo entre la literatura y su estudio. Lecturas, investigaciones, artículos, bibliotecas y un largo etc. del mundo filológico.
No intento que este blog sea una panacea, ni siquiera creo que sea algo preciso en muchas ocasiones, aunque sí trataré de serlo en otras tantas. Muchas de las opiniones que aquí se viertan corren el riesgo de ser erróneas, matizables y tal. Eso sí, si descubro algo interesante lo defenderé a capa y espada porque sino no tendría sentido exponerlo.
Aquí entrará de todo, pero sobre todo literatura clásica, de la del Barroco, mi época favorita y en la que se engarza mi tesis.
A los que entréis espero que disfrutéis, a los que no os guste, no podré convenceros para lo contrario...pero intentaré hacer de esto un lugar ameno, entretenido, cercano para demostrar que la literatura clásica es apasionante en todas sus versiones y lecturas. Que incluso Góngora puede resultar entretenido cuando se le consigue entender.
Espero que a lo largo de los meses se vaya centrando, también, el tema de mi tesis, que ahora tiene un título algo difuso "Poesía religiosa barroca" y que poco a poco deberá ir podando las ramas hasta crear un hermoso árbol.
Ese árbol y su historia será la que vaya entrando por aquí.